Un nuevo análisis comparativo pone de relieve la necesidad urgente de desarrollar competencias verdes, digitales y orientadas a la resiliencia climática en el sector agrícola
El proyecto CREATE ha alcanzado uno de sus hitos más importantes con la publicación de un completo análisis comparativo de necesidades que examina la situación actual de la Educación y Formación Profesional (EFP) Agraria en Tanzania y en la Unión Europea.
El estudio, desarrollado en el marco del Paquete de Trabajo 2 (Work Package 2), ofrece un análisis en profundidad de las oportunidades, los desafíos y las necesidades de competencias que marcarán el futuro de la agricultura en ambas regiones. Para ello, combina una amplia investigación documental, el análisis de políticas públicas, consultas con los principales grupos de interés, visitas de campo y una encuesta a gran escala en la que participaron 177 personas de Tanzania y diversos países de la Unión Europea, entre ellas agricultores, formadores, responsables políticos, representantes del sector privado, organizaciones no gubernamentales y entidades de desarrollo.
Los resultados ofrecen una conclusión clara: aunque Tanzania y Europa operan en contextos económicos e institucionales muy diferentes, ambas afrontan retos sorprendentemente similares. La agricultura está experimentando una profunda transformación impulsada por el cambio climático, la innovación tecnológica y la evolución de las demandas del mercado laboral, mientras que los sistemas de formación tienen dificultades para adaptarse al mismo ritmo.
Uno de los mensajes más destacados del estudio es la creciente demanda de competencias digitales y relacionadas con la agricultura climáticamente inteligente. Los participantes, tanto de Tanzania como de Europa, identificaron importantes carencias en ámbitos como la agricultura digital, las prácticas agrícolas sostenibles, la adaptación al cambio climático, el emprendimiento y la gestión empresarial.
El estudio también pone de manifiesto una percepción generalizada de que los programas formativos actuales no responden plenamente a las necesidades reales del mercado laboral agrícola. Muchos de los participantes consideran que los currículos siguen siendo excesivamente teóricos, mantienen una conexión limitada con las empresas y tardan en incorporar contenidos emergentes como la resiliencia climática, las tecnologías verdes y la innovación digital.
Otro de los hallazgos relevantes se refiere al futuro de la propia fuerza laboral del sector agrícola. Tanto Tanzania como Europa afrontan dificultades para atraer y retener a los jóvenes en la agricultura. Mientras que Europa se enfrenta al envejecimiento de la población agrícola, Tanzania debe superar obstáculos relacionados con el acceso a la tierra, la financiación, las oportunidades de formación y las perspectivas de empleo. En ambos contextos, hacer de la agricultura un sector más atractivo, innovador y orientado al futuro se perfila como una prioridad estratégica.
El análisis también subraya la importancia de reforzar la cooperación entre los proveedores de formación profesional, las empresas, los responsables políticos y las comunidades locales. Los participantes coincidieron en señalar la necesidad de ampliar las oportunidades de formación práctica, fortalecer la colaboración público-privada e incrementar la participación del tejido empresarial en el diseño de los currículos y en la anticipación de las necesidades de competencias.
Al mismo tiempo, la investigación revela señales muy positivas. Tanto en Tanzania como en Europa está aumentando rápidamente la concienciación sobre la sostenibilidad y las competencias verdes, mientras que la participación en iniciativas agrícolas centradas en la adaptación al cambio climático y la sostenibilidad ambiental continúa creciendo. Los resultados reflejan una clara voluntad de los diferentes actores para impulsar la innovación y contribuir a un sector agrícola más sostenible y resiliente.
Más allá de identificar desafíos, el estudio pone de relieve importantes oportunidades de aprendizaje mutuo entre Tanzania y la Unión Europea. Los socios europeos pueden aportar su experiencia en marcos normativos, mecanismos de garantía de calidad e innovación digital, mientras que los actores tanzanos ofrecen un valioso conocimiento sobre enfoques comunitarios, resiliencia desde la base y prácticas sostenibles adaptadas a las realidades locales.
Las conclusiones de este análisis comparativo servirán de base para las próximas fases del proyecto CREATE, incluyendo el desarrollo de programas formativos, las actividades de desarrollo de capacidades, la puesta en marcha de acciones de formación y el diseño de herramientas innovadoras destinadas a fortalecer a los proveedores de EFP Agraria y promover una agricultura resiliente frente al cambio climático en Tanzania.
Al fundamentar sus actuaciones en evidencias obtenidas directamente de los grupos de interés, CREATE garantiza que las soluciones desarrolladas respondan a necesidades reales y generen un impacto sostenible y duradero en el ecosistema de la educación y formación agraria.
Acerca de CREATE
CREATE (Climate Change Resilience for Tanzania’s Agricultural VET Ecosystem) es un proyecto Erasmus+ de Desarrollo de Capacidades en Educación y Formación Profesional (Capacity Building in Vocational Education and Training) cuyo objetivo es reforzar la capacidad de respuesta, la calidad y la pertinencia de la Educación y Formación Profesional Agraria en Tanzania. A través de la cooperación internacional, el desarrollo de capacidades y la innovación, el proyecto impulsa el desarrollo de competencias verdes, la resiliencia frente al cambio climático y la promoción de prácticas agrícolas sostenibles.
Para obtener más información sobre el proyecto, visite:
Sitio web oficial: https://cbcreate.eu/
Plataforma de aprendizaje: https://learning.cbcreate.eu/
Declaración sobre la financiación
CREATE está cofinanciado por el Programa Erasmus+ de la Unión Europea.
Financiado por la Unión Europea. No obstante, los puntos de vista y opiniones expresados son exclusivamente responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea ni los de la Agencia Ejecutiva Europea de Educación y Cultura (EACEA). Ni la Unión Europea ni la EACEA pueden ser consideradas responsables de ellos.






